En el amplio paisaje biológico de nuestro organismo, la inflamación se alza como uno de los procesos más esenciales y primitivos. Posee un rol clave en procesos fisiológicos, como la reparación del tejido o la defensa contra las infecciones. Sin embargo, cuando se convierte en una inflamación crónica, puede contribuir al desarrollo de enfermedades y afectar el equilibrio inflamatorio del organismo. Para mantener dicho equilibrio, moléculas inmunitarias como las citoquinas se encargan de mediar, modulando la inflamación para que esta se active solo cuando es necesario y no se prolongue más de lo debido.

Actuando como un agente encubierto, la inflamación influye tanto en la regresión de las enfermedades, como en su progresión. Entender este modo de acción será crucial para el manejo real de las patologías crónicas.

¿Qué sucede si solo nos enfocamos en los síntomas?

Los tratamientos tradicionales, como los antiinflamatorios, pueden resultar una alternativa para el alivio temporal, mitigando el dolor; aunque desgraciadamente a menudo solo arañan la superficie del problema. Estos tratamientos no tienen en cuenta cómo interactúan los distintos sistemas del organismo, y tampoco contemplan el impacto del estilo de vida, algo que es particularmente importante en la inflamación crónica. Y es que más allá de una simple reacción, con inicio y final, el problema real surge cuando hay un desequilibrio entre las vías pro- y antiinflamatorias, lo cual permite que la respuesta inflamatoria se perpetúe y autogestione. Con el tiempo, esto genera una alteración a nivel celular y sistémico que afecta la salud global.

En Labo’life consideramos que más allá de apagar el fuego, la clave está en regular su intensidad, enseñando al cuerpo a normalizar su respuesta. Restaurar las vías de señalización bloqueadas y regular el balance de mediadores citoquínicos, junto con cambios en el estilo de vida y la corrección de posibles deficiencias, constituye un abordaje integral que puede mejorar a largo plazo los resultados, limitar los tratamientos de mayor impacto y aumentar la satisfacción del paciente.

¿Qué papel juega la microinmunoterapia en la gestión de la inflamación?

En microinmunoterapia, las citoquinas son el eje de la modulación inmunitaria. Regular su actividad permite reconducir acciones biológicas, favoreciendo los fenómenos de reparación. Además, dado que el sistema inmunitario está implicado en enfermedades de diversa índole, desde trastornos articulares a enfermedades autoinmunes, apuntar a estas redes biológicas interconectadas ofrece un potencial terapéutico más amplio que enfocarse en moléculas individuales.

En resumen, mientras el proceso inflamatorio sigue siendo una parte integral de nuestro funcionamiento biológico, es esencial manejar su intensidad correctamente. Establecer una estrategia terapéutica que entienda al paciente y reconduzca sus factores de estrés es tan elemental como encontrar vías para modular la intensidad de la inflamación. La microinmunoterapia es un enfoque profundamente arraigado en el respeto por la inteligencia innata del sistema inmunitario. En el marco de las patologías inflamatorias, busca abordar la respuesta inflamatoria en su complejidad, dirigiéndose a redes biológicas en lugar de moléculas aisladas gracias a su naturaleza multidiana.

Y tú, ¿apagas fuegos o enseñas a tu cuerpo a apagarlos?

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